Son ya seis ediciones desde que el In-Edit se viene realizando en la Ciudad Condal y en esta ocasión toma las céntricas salas Aribau y del Coliseum para presentar su cartel más atractivo, con cincuenta y seis producciones en la que tienen cabida todas las coordenadas de la música, desde el punk a la música culta, desde la electrónica a la salsa, desde el pop al arte sonoro de vanguardia. El abanico es amplio y la selección bastante jugosa. Como homenajeados están el director de “direct cinema” Albert Maysles, cuya filmografía dedicada a la no ficción ha estado bastante relacionada con la música, acompañando a figuras como los Rolling Stones, The Beatles, Leonard Bernstein, Seiji Ozawa, etc. ; y la mítica ciudad de Londres, escenario privilegiado de las más importantes revoluciones musicales. Una cita ineludible para escuchar, ver y beber.
Loquillo, leyenda urbana
Carles Prats. España.
2008. 110 min.
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Tiene mucho sentido que la película sobre Loquillo inaugure el festival, tratándose de una de las figuras más emblemáticas del rock español y uno de los hijos predilectos de Barcelona. La película de Carles Prats fue presentada con todos los honores por la organización y no podía faltar uno de los tupés más altos de España para bendecir con su distinguida irreverencia y con su música –en un posterior unplugged- el primer documental sobre su alter ego.
Prats dirigió el primer vídeo clip de Loquillo y ahora hace un repaso sobre sus treinta años de trayectoria. Lamentablemente, su relato está más lleno de admiración que de historia. Visto fríamente, se trata de un relato bastante clásico sobre una clásica historia de banda rockera, con la vieja fórmula de drogas, sexo y rock and roll a la que se le ha silenciado pudorosamente el segundo elemento. Somos testigos del relato en boca de sus protagonistas sobre el estrellato, apogeo, decadencia (drogas, ego y dinero de por medio) y resurrección como si no hubiésemos escuchado mil veces lo mismo. Nada original en su planteamiento ni en su contenido (lo que hay es lo que hay), Prats comente el error de mantener un embelezado primer plano en Loquillo y sus compañeros de viaje más fieles y no nos da lo que podría hacer la historia más especial, abriendo el lente y dejando entrar en el cuadro un poco más del contexto. En ese sentido, su propuesta esta más cerca del vídeo institucional que de lo que se espera de un documental.
Hasta ahora esto suena desastroso, lo se. Pero, para buena suerte del mejor amigo que realizador, no todas las voces son loas y no todas las anécdotas son escogidos espaldarazos. Hay un personaje que con su carisma y sentido crítico salva la película. El único que no teme decir las cosas con dureza cuando es necesario y que se abstiene de abanicar la gloria aún en construcción del ídolo. Y ese es justamente José María Sanz, el troglodita y el caballero.
Blixa Bargeld. Das letzte Biest am Miel
Birgit Herdlitschke. Alemania.
2008. 52 min.
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En apenas cincuenta y dos minutos, la biografía del frontman de los Einstürzende Neubauten hace un repaso un tanto azaroso (como corresponde) a la trayectoria de este príncipe alemán del caos. Desde sus flamígeros inicios como artista okupa, apóstol de la pura estética del desagrado, a sus elegantes performances como artista del spoken word, la carrera de este dandy pasa por boca de sus colaboradores, amigos, familiares y sobre todo de él mismo, que explica mejor que nadie sus obsesiones y obsesiones y más obsesiones, siempre en torno del sonido y la escena. Con abundante material de archivo, La última bestia en el paraíso (traducción del título) hace un eficiente retrato del artista y su época, no de una manera cronológica y esquemática, si no con un trazo más subjetivo, como si se trataran de apuntes sobre una personalidad.
De otro lado, tal parece que este documental esta dirigido más a sus fans o al menos a un público medianamente familiarizado que al (de todos modos improbable) público en general, ya que se omiten muchos datos importantes, como el nombre de la película en que actúa. Algo que podría solucionarse con algunos subtítulos mejor puestos y que inexplicablemente se obvian. ¿Será que, como la propia obra de Blixa, alejada como esta del gusto de las masas, el director ha pensado este documental para unos cuantos iniciados? Aunque así sea, no por eso dejaría de ser una fascinante invitación.
Y en breve, más crónicas desde el IN-EDIT...
Miguel Rivero
www.miguelrivero.com